EL TRIBUNAL SUPREMO SE QUEDÓ CORTO

Reconocidos juristas sostienen que existían sólidas razones para condenar por rebelión

El pasado miércoles 23 de octubre de 2019 se celebró en la sede de la Escuela de Técnica Jurídica Law & Business School (ETJ) un acto en el que el abogado del Estado Edmundo Bal y los Catedráticos Enrique Gimbernat Ordeig, Manuel Aragón Reyes y Tomás Ramón Fernández debatieron sobre la Sentencia del procés de 14 de octubre de 2019 en una sala abarrotada de prestigiosos juristas.

Todos los intervinientes coincidieron al considerar que los hechos probados por la Sentencia debieron merecer una condena por el delito de rebelión.

Abrió el acto Edmundo Bal, quien fuera el representante de la Abogacía del Estado en la causa del procés. Bal analizó la Sentencia del Tribunal Supremo, subrayando de entrada que es “justa”. Destacó a continuación sus fortalezas y debilidades. Por un lado, puso de manifiesto que la Sentencia es muy sólida en la exposición de los hechos y en el respeto de las garantías procesales, de modo que superará “por supuestísimo” los filtros del Tribunal Constitucional y del Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

Su divergente parecer respecto de la doctrina plasmada en la Sentencia del Tribunal Supremo radica en que, según el alto tribunal, la violencia exigida por el artículo 472 del Código Penal ha de ser instrumental, preordenada y funcional, y ello contradice su anterior jurisprudencia en la que diferenciaba la violencia exigida para el delito de rebelión respecto del de sedición por un criterio meramente cuantitativo.

Pero, según el citado ponente, incluso adoptando la nueva tesis del Tribunal Supremo, la violencia fue intencionada, deliberada, con el fin no ya de forzar una negociación como sostiene el Tribunal Supremo, sino de alcanzar la independencia lisa y llanamente. Quizás el 20-S no se dio la violencia requerida por el delito de rebelión, reconoció Bal, pero sí lo hizo el 1-O, porque pese a las advertencias hechas por la cúpula de los Mossos en una reunión de seguridad celebrada el 28 de septiembre, Puigdemont decidió seguir adelante con el referéndum, dejando claro que si había violencia declararía la independencia. En realidad, alentó la violencia, extremo que debió ser tomado en consideración por el Tribunal Supremo.

De hecho, así lo ha reconocido explícitamente uno de los condenados, Jordi Sánchez, en unas declaraciones apenas unos días antes de la Sentencia. Por este motivo, Bal entendía que se cumplía el grado de violencia requerido para una condena por rebelión.

Por lo demás, Bal mostró su sorpresa ante la falta de redondez de la Sentencia que, frente a la habitual práctica del Tribunal Supremo de no dejar abierta cuestión alguna en cada caso que conoce, dejó sin aplicar la posibilidad que le otorgaba el artículo 36.2 del Código penal. Ello ha permitido lo que juzgó como una auténtica “aberración”: la pretensión de algún político de deducir de la Sentencia que el tratamiento penitenciario de los condenados es negociable.

En segundo lugar, tomó la palabra Enrique Gimbernat coincidiendo en lo esencial con Bal. El Catedrático emérito de Derecho Penal de la Universidad Complutense de Madrid afirmó que los hechos declarados probados por la Sentencia determinaban la procedencia de la condena por un delito de rebelión. Cuestionó así la tesis de la ensoñación del Tribunal Supremo, por cuanto, a la vista de los hechos declarados probados en la misma Sentencia, se constata la voluntad inequívoca de lograr la independencia por parte de los acusados.

También mostró su discrepancia respecto de la interpretación tan restrictiva que de la violencia se hace en la Sentencia. En ella se señala que la violencia no estaba directamente dirigida a lograr la independencia, sino a forzar al Gobierno de España a acordar la declaración de independencia. Para el Catedrático, la violencia aun así entendida también era el medio para lograr la independencia. Y concluyó que, aplicada esta nueva teoría del Tribunal Supremo, el Teniente Coronel Tejero no habría cometido delito de rebelión, por cuanto fue utilizado bajo engaño para forzar a un tercero (los partidos con representación parlamentaria) a aceptar la formación de un nuevo gobierno dirigido por el General Armada e integrado por una representación de aquéllos en Junta.

Por su parte, el Catedrático de Derecho Administrativo Tomás Ramón Fernández estimó que los condenados hicieron todo lo necesario, “todo lo que estuvo en sus manos”, para declarar la independencia. “No iban de broma”. Hicieron uso de la fórmula Kosovo, en directo, ante los medios de comunicación, de modo que todos fuimos testigos de que declararon efectivamente la independencia y la firmaron uno a uno en una mesa a la salida de la Cámara, sin que ni el Tribunal Supremo, ni nadie pudiera obviarlo. Insistió en que sólo faltó el respaldo internacional a la declaración de independencia para que ésta hubiera alcanzado su propósito. A su juicio, se volvió a cumplir el aserto anglosajón según el cual “los grandes casos hacen mal derecho”. El Tribunal Supremo hizo aquí mal derecho.

Con todo, Tomás Ramón Fernández estimó que, si el Tribunal Supremo se inclinó por la sedición por unanimidad, fue posiblemente por la preocupación por la suerte ulterior de la Sentencia, a la vista del fracaso de las euroórdenes dictadas por el Magistrado Llarena, “porque la rebelión no se vió muy bien fuera de España”. De ahí que optaran por “ir a un escalón más abajo, pero indiscutible, mejor que un escalón más arriba, pero difícil de vender».

Por último, el Magistrado emérito del Tribunal Constitucional Manuel Aragón Reyes apuntó que “no sólo firmaron”, sino que además “se declaró unilateralmente la independencia en sede parlamentaria”, lo que condujo a activar el artículo 155. En su opinión, “lo decisivo es que se pusieron los medios para obtener ese fin de declarar la independencia, aunque luego, por causas no imputables a los condenados, aquello fracasara».

Fueron muchas, en definitiva, las cuestiones abordadas y escaso el tiempo disponible. Tanto es así que Manuel Aragón Reyes propuso la celebración de un nuevo acto, dedicado esta vez a los escenarios jurídico-políticos que se abren a partir de la Sentencia del Tribunal Supremo, examinando entre otros la posibilidad de la aplicación del artículo 155 de la Constitución Española a la vista de la jurisprudencia constitucional.

Desde la ETJ queremos agradecer públicamente la colaboración esencial de los cuatro ponentes, gracias a los cuales el acto fue un rotundo éxito.

También queremos hacer extensivo el agradecimiento a los medios de comunicación social que se hicieron eco del acto y, en particular, a María Peral (https://www.elespanol.com/espana/tribunales/20191023/tomas-ramon-sentencia-proces-no-declararon-independencia/438957383_0.html), José María Brunet (https://www.lavanguardia.com/vida/20191023/471163579001/edmundo-bal-cuestiona-la-teoria-de-la-ensonacion-de-la-sentencia-del-proces.html), Manuel Marraco (https://www.elmundo.es/espana/2019/10/24/5db1bbb1fc6c83d3708b45f5.html) y la Agencia EFE.

A petición de numerosas personas, la ETJ pone a disposición de cualquier persona el video del acto en su integridad en el enlace siguiente: Conferencia del Procés